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La polución provocada por los motores de los coches puede desencadenar algunos tipos de ictus

Los resultados de un estudio publicado en la revista científica Environmental Research recomiendan establecer límites al negro de carbón ambiental

La acumulación de negro de carbono (BC), uno de los contaminantes que producen los motores diésel, puede desencadenar ictus de gran vaso —el tercer tipo de ictus más frecuente-, tal y como recoge un estudio llevado a cabo en Barcelona y firmado, entre otras personas, por la Dra. Rosa Maria Vivanco-Hidalgo, investigadora del Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques (IHMIM) de Barcelona y colaboradora de la Fundación Ictus. Según el artículo publicado por la revista Enviromental Research “Short-term exposure to traffic-related air pollution and ischemic stroke onset in Barcelona, Spain” (Exposición a corto plazo a la contaminación del aire relacionada con el tráfico e ictus isquémico en Barcelona, España”), la exposición al BC, el principal contaminante relacionado con el tráfico en el área estudiada, «con niveles comparables con muchas ciudades en Europa, se asocia con un riesgo más alto de ictus aterosclerótico». El artículo concluye que si estos resultados se confirman en otros estudios, el establecimiento del nivel de BC en los estándares de calidad del aire en la próxima revisión de la directiva europea al respecto «podría tener efectos beneficiosos destacables para la salud».

El objetivo del estudio era, precisamente, establecer la relación entre la exposición a los contaminantes del aire (partículas en suspensión PM2.5 y BC) y el ictus isquémico y otros subtipos, y los efectos modificadores de las zonas verdes y el ruido. En general, no se encontró ninguna asociación entre la exposición a PM2.5 y el ictus isquémico agudo. Tampoco se observó ningún efecto modificador claro de los espacios verdes o el ruido, por la baja disposión de espacios verdes en la zona estudiada y su poca variabilidad. En cambio, los investigadores establecieron la relación entre los incrementos observados de BC y los ictus de gran vaso. Según los datos recogidos, las personas con enfermedad aterotrombótica expuestas a BC aumentarían el riesgo de presentar ictus.

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