Una de las partes más negativas de un ictus es que puede dejar algún tipo de secuela, ya sea física o psíquica. Un tercio de las personas que sufren un ictus presentará algun grado de discapacidad permanente. Por lo tanto, es muy importante conocer las carencias que puede producir, para así poder combatirlas y superarlas.

  • Deficiencias en la función motora: parálisis, dificultad para caminar, alteraciones en el equilibrio y la coordinación de los movimientos, limitaciones para realizar actividades de la vida diaria, espasticidad.
  • Alteraciones en la sensibilidad: alteraciones en la percepción de la temperatura, del tacto, del dolor, de la posición de las extremidades.
  • Alteraciones en el lenguaje: alteraciones totales o parciales en el momento de hablar o entender (afasia) o dificultad en la formación o la vocalización de palabras (disartria).
  • Alteraciones en la deglución: dificultades para tragar líquidos y/o sólidos.
  • Alteraciones en la visión: disminución del campo visual.
  • Alteraciones neuropsicológicas: problemas de memoria, razonamiento, concentración, reconocimiento del propio cuerpo.
  • Alteraciones en las emociones: dificultad para controlar las emociones o emociones inadecuadas.
  • Dolor: producido por una alteración en una área del cerebro, que se traduce en una mezcla de sensaciones desagradables de picor, hormigueo, ardor, más frecuentes en la cara y extremidades y que empeora con el movimiento y el frío.