La pregunta “¿TENGO SOLUCIÓN?" es la que se hace cualquier persona que tienen una discapacidad después de sufrir un ictus o cualquier otra enfermedad con secuelas. Es evidente que con una discapacidad no se puede llevar la misma vida que antes de sufrir un ictus, pero en la medida de lo posible, y en función del grado de discapacidad, la solución es adaptarse y convivir de la mejor manera posible con la nueva situación. Para la mayoría de pacientes, la terapia de rehabilitación física es la piedra angular del proceso de rehabilitación.

La rehabilitación médica está cada vez más especializada y en las unidades de enfermos que han sufrido un ictus es necesario el trabajo en equipo y coordinado.

Se debe empezar la rehabilitación lo antes posible, con una intervención multidisciplinar e intensiva, como mínimo durante los primeros 3 o 6 meses.

Si después de este tiempo se llega a una fase de estabilización, no hace falta seguir una pauta de ejercicios de forma sistemática, ya que durante el primer año el paciente puede ir recuperando capacidades.

El tipo de terapia que un enfermo debe seguir, dependerá de la fase de la enfermedad en que se encuentra, pero se pueden distinguir las siguientes:

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