Nuestro cerebro controla todas nuestras acciones y actividades; la forma como razonamos, como nos movemos, como caminamos, como sentimos, como comemos, etc. Así, según cual sea el àrea del cerebro que se lesiona después del ictus, las consecuencias pueden ser variables. Podemos tener dificultades para mover un lado de nuestro cuerpo, para mantener el equilibrio, para hablar, para pensar o para sentir. Por lo tanto, el ictus puede quitarle a quien lo sufre la capacidad para interaccionar con el mundo que nos rodea!