Los ictus de esta región del encéfalo pueden ser especialmente devastadores puesto que esta área comanda todas las funciones involuntarias como la respiración, el latido cardiaco, la presión arterial, etc. También controla los movimientos oculares, el habla, el oído y la deglución. Además, hay que tener en cuenta que las órdenes que dan los hemisferios cerebrales viajan a través del tronco hacia las extremidades, de manera que un ictus de tronco también puede causar parálisis en uno o los dos lados del cuerpo.