Mi estado de ánimo
Sufrir un ictus y, sobre todo, padecer una discapacidad, supone un golpe muy fuerte para una persona, ya que significa empezar prácticamente una nueva vida.
Se debe ser consciente de que el estado de ánimo puede cambiar y que la tristeza es un estado común después de sufrir un ictus. Puede aparecer fragilidad emocional, que se puede manifestar de diversas maneras:
- Apatía: No tengo interés por nada, estoy parado sin ningún tipo de expresión.
- Incontinencia emocional: puedo llorar o reír casi sin ningún motivo.
- Puedo estar más irritable, incluso alguna vez agresivo.
Siempre que se experimente un cambio en el estado de ánimo debe consultarse con el médico, el cual podrá indicar un tratamiento. No poner remedio a esta situación tiene efectos negativos:
- Dificulta una buena recuperación, ya que hay poca motivación.
- Provoca una falta de atención e interés que repercute negativamente en nuestra reinserción familiar y social.
- Favorece el inmovilismo y las complicaciones que se derivan (deformidades articulares, posibilidad de llagas, fatiga cada vez más fácil).
Si no cuidamos nuestro estado de ánimo entramos en un círculo vicioso que tenemos que evitar. Es un problema de salud y se tiene que pedir ayuda, consejo profesional. También conviene participar en Grupos de ayuda mutua (GAM) para recibir apoyo.
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