Hay muchas maneras de combatir la obesidad si cuidamos nuestra alimentación:
Lea las etiquetas de los alimentos para saber su composición y seleccionar los alimentos más adecuados.
Evite el exceso de alimentos ricos en grasas y azúcares, que son los que más calorías contienen. Productos de pastelería y bollos. Algunos embutidos, platos precocinados y alimentos fritos, postres dulces o helados.
Los refrescos llevan mucho azúcar, por lo tanto es mejor sustituirlos por productos light.
Coma alimentos pobres en calorías. Las hortalizas, verduras y la fruta siempre tienen que estar presentes en nuestras comidas principales. Estos alimentos son muy nutritivos porque contienen vitaminas y minerales, y muy pocas calorías.
Consuma hidratos de carbono como el pan, patatas, arroz, pasta italiana y legumbres.
Siga un horario regular en las comidas. No pique entre horas. Es aconsejable repartir la ingesta diaria en cuatro o cinco comidas.
Disminuir el consumo de alcohol. El alcohol supone calorías extras y nos ayuda a ganar peso o nos puede hacer más difícil perderlo.
En algunos casos puede ser necesario recurrir a medicamentos para el tratamiento de la obesidad. Es imprescindible consultar un médico, que será quien valore el riesgo o beneficio de medicarse.
La cirugía de la obesidad está reservada para los casos de obesidad grave, o en los que se producen alteraciones graves del metabolismo u otras complicaciones.