Un estilo de vida saludable es positivo
Está demostrado científicamente que un estilo de vida saludable influye en la salud de las personas. Si se siguen una serie de indicaciones la calidad y la esperanza de vida aumentan de manera muy positiva. Hay tres puntos clave para conseguir un estilo de vida saludable: una alimentación sana y equilibrada, ejercicio físico y el dejar de fumar.
Alimentación
Hacer 3 comidas al día y empezar el día con un pequeño desayuno.
Hacer una alimentación variada y escoger cada día un alimento de cada uno de los 4 grupos siguientes:
- leche (semidescremada o descremada), yogur, quesos bajos en grasa.
- carnes, pescado o aves de corral.
- legumbres y frutas, crudas o cocidas.
- pan, cereales, patatas, legumbres secas.
Limitar el uso de grasas saturadas (aquellos que se endurecen al enfriarse).
Utilizar aceite de oliva.
Evitar el exceso de alimentos dulces.
Beber cada día 1-1,5 litros de agua. Si toma bebidas con alcohol hágalo con moderación.
Actividad física.
Actividad física
El ejercicio quema calorías, ayuda a controlar los niveles de colesterol, la diabetes y reduce la presión arterial. También permite fortalecer el músculo cardiaco y hace más flexibles las arterias. Aquellas personas que queman activamente entre 500 y 3500 calorías por semana, ya sea en el trabajo o haciendo ejercicio físico, tienen una expectativa de vida superior a la de aquellas personas que no hacen ningún tipo de ejercicio. Practicar ejercicio en intensidad moderada pero con regularidad es beneficioso. Algunas maneras de practicar ejercicio en la rutina diaria pueden ser:
- Camine o vaya en bici, en vez del coche, para trayectos cortos.
- Suba las escaleras en lugar de hacerlo con el ascensor.
- Practique jardinería o manualidades.
- Baje una estación de metro o una parada de autobús antes de la que le corresponda.
- Haga trabajos que requieran cierto ejercicio físico.
- ¡Baile!
Tabac
Dejar de fumar:
- Produce un aumento en la expectativa de vida tanto en hombres como en mujeres, independientemente de la edad que se tenga.
- Los ex-fumadores tienen menos problemas de salud.
- Reduce el riesgo de sufrir infartos de corazón o ictus.
- Hay una disminución del riesgo de sufrir cáncer, sobre todo de pulmón.
El fumador que deja el tabaco rápidamente nota una mejora en su calidad de vida:
- Aumento del rendimiento a la hora de hacer ejercicio.
- Aumento de las capacidades gustativas y olfativas.
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