La medicina de rehabilitación física se va extendiendo cada vez más. Se entiende como un proceso que contempla la intervención de diferentes profesionales con el fin de recuperar el mejor estado funcional y establecer una calidad de vida del paciente.
Esta rehabilitación siempre es multidisciplinar, es decir, que intervienen diferentes profesionales de la salud. Todos los pacientes con ictus tendrían que ser evaluados por un equipo de rehabilitación que debe ser:
Precoz: Ya que una movilización lo más pronto posible se asocia a mejores resultados en el tiempo, se evitarán complicaciones y se podrá alcanzar antes la máxima funcionalidad.
Eficaz: El tipo de tratamiento debe ser ajustado a cada enfermo, según sus necesidades y posibilidades de mejora que establezca el equipo rehabilitador. Es importante tener en cuenta que la rehabilitación es un proceso limitado en el tiempo y que pasados los primeros seis meses no existe evidencia de una mayor mejora. Cada año, hasta un 65% de los pacientes alcanzan algún tipo de marcha. Entre un 15-20% de los pacientes continúan sufriendo una gran discapacidad.