inicio > vivir después de un ictus
Un tercio de las personas que sufren un ictus presentará algún grado de discapacidad permanente, siendo el ictus la primera causa de discapacidad en los adultos. Sufrir un ictus puede dejar alteraciones importantes en el habla, la visión, la sensibilidad y las emociones. Es una enfermedad del cerebro pero afecta todo el cuerpo y la característica principal, quizás la más conocida, es el inicio repentino de una parálisis.
Ante una discapacidad generada por el ictus se inicia un proceso de rehabilitación, tanto para el paciente como para la familia y el cuidador. Según el grado de afectación, puede ser más o menos difícil volver a la vida normal; pero es básico, tanto para la persona afectada como para las que lo rodean en este proceso, aprender a convivir y adaptarse a la discapacidad.
Se trata de recuperar en la medida de lo posible el restablecimiento de las funciones perdidas y planificar un tratamiento encaminado a minimizar los déficits y las discapacidades con el fin de alcanzar la independencia física y ocupacional.
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