Factores de riesgo no modificables

Edad

El factor de riesgo más importante en el ictus es la edad, aunque sería erróneo considerar que el ictus se da de forma exclusiva en personas con edad avanzada. A mayor edad, mayor es la probabilidad de sufrir un ictus tanto isquémico como hemorrágico.

Se ha establecido que el riesgo de sufrir un ictus aumenta un 9% cada año en los hombres y un 10% anual en las mujeres. A partir de los 55 años, cada década que pasa se duplica el riesgo de tener un ictus.

Etnia

El riesgo de sufrir un ictus es desigual en función de la etnia. Las personas negras, sobre todo los jóvenes y de edad media, y latinoamericanos tienen una mayor incidencia y mortalidad por ictus en comparación con los de origen caucásico.

Se desconoce si estas diferencias son de base genética, ambiental o una interacción entre ambos factores. También hay una clara relación entre el riesgo de sufrir un ictus y las circunstancias socioeconómicas desfavorables. 

Factores genéticos

La causa de un ictus se desconoce en hasta un 35% de los casos, hecho que hace sospechar en una posible implicación de factores genéticos. En el futuro, la secuenciación de ADN promete ser un elemento clave en el manejo del ictus, pero aún no ha dado los resultados esperados.

La implicación genética es compleja, ya que la influencia genética puede actuar a diferentes niveles: aumentando la incidencia de determinados factores de riesgo individuales como la hipertensión y la diabetes; modulando la incidencia de determinados tipos de ictus comunes; i, finalmente, de diversas enfermedades minoritarias y hereditarias.