Tratamiento rehabilitador

La pregunta ¿tiene solución? es la que se hace cualquier persona que presenta una discapacidad después de sufrir un ictus o cualquier otra enfermedad con secuelas. Es evidente que con una discapacidad no se puede hacer la misma vida que antes, pero en la medida de lo posible, y en función el grado de discapacidad, la solución es adaptarse y convivir de la mejor manera posible con la nueva situación.

Para la mayoría de pacientes, la terapia de rehabilitación es la piedra angular del proceso de rehabilitación, porque les ayuda a adaptarse a la nueva situación, recuperar la autoestima, mejorar su autonomía y conseguir la máxima calidad de vida dentro de los nuevos parámetros.

 

Atención multidisciplinaria

La rehabilitación es un proceso multidisciplinario que contempla la intervención de diferentes profesionales para recuperar el mejor estado funcional del paciente y establecer una mejor calidad de vida.

La rehabilitación médica está cada vez más especializada y en las unidades de enfermos que han sufrido un ictus se convierte en necesario el trabajo en equipo y coordinado, formado por médicos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, logopedas y técnicos ortopédicos, entre otros.

Todos los pacientes con ictus tendrían que ser evaluados por un equipo de rehabilitación que tiene que ser precoz y eficaz. Una movilización lo más pronto posible se asocia con mejores resultados en el tiempo, se evitarán complicaciones y antes se podrá conseguir la máxima funcionalidad. 

Hace falta empezar la rehabilitación lo antes posible, con una intervención multidisciplinaria e intensiva, ajustada a cada enfermo según sus necesidades y posibilidades de mejora, como mínimo durante los primeros seis meses después de sufrir un ictus. Durante este periodo es cuando hay más mejora.

Si después de este tiempo se llega a una fase de estabilización, es necesario continuar con una pauta de ejercicios de forma sistemática, ya que durante el primer año el paciente puede recuperar capacidades.

El espacio para hacer la rehabilitación variará en función del grado de afectación, la evolución de la persona y el apoyo familiar. La rehabilitación tiene que empezar en el hospital donde se atiende a la persona del ictus, puede seguir en otro hospital con una unidad especializada de rehabilitación y, debe continuar en casa o en consultas externas de un hospital de día.

Cada año, hasta un 65% de los pacientes consiguen algún tipo de movimiento. Entre un 15% y un 20% de los pacientes continúan sufriendo una gran discapacidad.