Tratamiento

Los tratamientos actuales solo tienen efecto durante las primeras horas de la enfermedad, por eso es tan importante reaccionar de forma rápida en menos de 24 horas. El ictus es una urgencia médica.

El origen del ictus –isquémico o hemorrágico– y el perfil clínico de la persona determinarán el tipo de tratamiento que recibirá el paciente. Hay diferentes tipos de terapias, como las farmacológicas y las quirúrgicas.

En función de las características de la enfermedad, el paciente se derivará a la unidad de ictus, de curas intensivas o a planta hospitalaria.

Tratamiento del ictus isquémico

Los tratamientos dirigidos a resolver un ictus isquémico serán diferentes en función del tipo de obstrucción, tanto de la medida del trombo como del tipo de vaso sanguíneo que esté afectado por el coágulo.

Trombólisis endovenosa

La trombólisis endovenosa es un tratamiento farmacológico que consiste en administrar un medicamento para deshacer el trombo.

Pero esta terapia tiene dos inconvenientes principales. Por un lado, la trombólisis endovenosa se tiene que administrar cuanto antes mejor. Por otro, aumenta el riesgo de hemorragia y puede provocar complicaciones.

Hasta hace poco, la trombólisis endovenosa era el único tratamiento disponible para los ictus isquémicos.

Trombectomía mecánica

La trombectomía mecánica es una intervención endovascular reservada para los trombos que comprometen el flujo sanguíneo de las arterias más grandes del cerebro.

En este caso, el profesional sanitario introduce un catéter por la arteria de la ingle del paciente para hacer llegar un stent hacia la arteria obstruida. Las mallas del stent capturan el trombo para extraerlo y restablecer la circulación.

El estudio catalán REVASCAT, que forma parte de una investigación internacional, ha demostrado recientemente la eficacia de este tratamiento.

Tratamiento del ictus hemorrágico

El tratamiento del ictus hemorrágico, o derrame cerebral, está causado por la rotura de una arteria o vena. En general, el tratamiento consiste en extraer la sangre del cerebro mediante una intervención quirúrgica.

En el caso de los aneurismas, el derrame se puede frenar mediante una operación quirúrgica para introducir unos alambres o unas pinzas que dejan fuera de juego el vaso sanguíneo lesionado.

Tratamiento para prevenir nuevos ictus

Los tratamientos de los ictus isquémicos y hemorrágicos se administran durante la fase aguda del ictus para restablecer la circulación de la sangre en el cerebro. Pero durante las horas posteriores hace falta prevenir nuevos episodios con otras terapias.

El tratamiento para prevenir nuevos ictus variará en función del tipo de accidente cardiovascular. En el caso de los ictus isquémicos, los fármacos antiagregantes y anticoagulantes son clave para evitar que la sangre se coagule en los vasos sanguíneos y la formación de más trombos.

Además, los profesionales sanitarios llevarán un control de la presión arterial y los niveles de glucosa del paciente para favorecer su recuperación.