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Un estilo de vida saludable puede compensar las tendencias genéticas a la hipertensión

Un estilo de vida saludable se asocia a niveles bajos de presión sanguínea, independientemente de la predisposición genética a la hipertensión. Es una de las conclusiones del estudio llevado a cabo por investigadores del Imperial College de Londres y la Universitat de Bath, entre otras instituciones británicas, y publicado el mes de febrero por la revista Circulation, editada por la American Heart Association (AHA). El estilo de vida «saludable» incluye una dieta saludable, el consumo limitado de alcohol, un índice de masa corporal bajo y niveles altos de actividad física. La adherencia a un estilo de vida saludable también se asocia con niveles más bajos de incidencia de infarto de miocardio, ictus y otras enfermedades cardiovasculares a todos los niveles.

El estudio se ha realizado mediante el seguimiento de una muestra de más de 270 mil individuos durante más de 6 años de media. Durante esta monitorización se produjeron más de 9.200 eventos cardiovasculares, con una tasa de incidencia de 5,55 por 1.000 personas cada año, de los cuales 1.919 fueron ictus, una tasa de incidencia de 1 por cada 1.000 personas cada año.

Los resultados muestran que un estilo de vida saludable se asocia con niveles bajos de tensión sanguínea y con un riesgo más bajo de eventos cardiovasculares dentro de cada categoría del perfil genético de tensión sanguínea.

El algo riesgo genético se compensa ampliamente con un estilo de vida saludable, pero, además, las personas con bajo riesgo genético pueden perder la protección heredada si llevan un estilo de vida no saludable. Para los investigadores, aunque es posible modificar el estilo de vida, no es posible alterar el patrón genético, lo que accentúa la importancia de las aproximaciones al estilo de vida de la población para abordar el problema emergente de la tensión sanguínea.,

El artículo publicado por Circulation acaba apuntando que el uso de la información genética para determinar los riesgos merece una evaluación cuidadosa antes de aplicarse en la práctica clínica de manera rutinaria.

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