El riesgo de ictus aumenta con la proximidad de las calles con más tráfico motorizado

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Publicat el Lunes, April 23, 2018 - 09:34

La contaminación atmosférica es un factor de riesgo de ictus. Un estudio demuestra la correlación entre el humo de los vehículos y el riesgo de sufrir un infarto cerebral. El trabajo ha seguido a más de tres mil personas durante los últimos 15 años para ver cómo afecta a la salud vivir al lado de calles con mucho tráfico.

El riesgo de ictus aumenta con la proximidad de las calles con más tráfico motorizado

La contaminación atmosférica interviene de manera decisiva como un factor de riesgo de ictus. Los nuevos resultados de un estudio iniciado en Manhattan en 1993 muestran una correlación entre la proximidad residencial a las vías con más tráfico y el riesgo de ictus. El estudio demuestra los efectos perniciosos para la salud del hecho de residir junto a las avenidas más transitadas. Esta circunstancia incrementa el riesgo de ictus, enfermedad cardiovascular, hipertensión y mortalidad post-ictus.

La investigación la han llevado a cabo miembros de la Columbia University la Brown University, y los últimos resultados se han publicado en el número del mes de abril de la revista Stroke, órgano de la American Heart Association.

Para realizar esta investigación se han utilizado datos del Northern Manhattan Study (NOMAS), un estudio prospectivo sobre los factures de riesgo de ictus en un grupo de población multiétnico del Norte de Manhattan. En concreto se ha seguido a 3.287 personas en el transcurso de 15 años. Durante este período, un 11% tuvieron ictus isquémicos, y un 11,2% infarto de miocardio. Los investigadores encontraron que aquellas personas que viven con una proximidad de hasta 100 metros hasta algunas de las calles más concurridas en cuanto a tráfico rodado tienen una tasa de ictus isquémico superior al 42% respecto a las personas que viven alejadas 400 metros de las mismas vías.

Los responsables de esta investigación apuntan algunas hipótesis que explicarían estas asociaciones. Estudios en animales sugieren que las partículas producidas por la polución entran en el sistema nervioso a través del sistema circulatorio y contribuyen, directa o indirectamente, a los cambios inflamatorios y al daño microvascular. A lo largo del tiempo, este hecho puede allanar el camino para el desarrollo del ictus y las enfermedades cardiovasculares.

El análisis tuvo en cuenta el estatus socioeconómico y factores de riesgo cardiovascular, como el tabaco, el alcohol, la hipertensión, la diabetes, el índice de masa corporal y los niveles de colesterol.