"La dieta mediterránea es el elemento clave en el control de los factores de riesgo cardiovascular"

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Publicat el Miércoles, Mayo 12, 2021 - 14:16

La doctora Núria Virgili Casas, del servicio de endocrinología y nutrición del Hospital Universitario de Bellvitge, habla sobre ictus y nutrición. Habitualmente, la doctora Virgili atiende a las personas que han sufrido un ictus en la fase aguda, cuando aún están ingresadas en el hospital.

Hay que consumir más frutas, verduras, aceite de oliva, aceite de oliva extra, frutos secos ... Todo esto forma parte de la alimentación de la dieta mediterránea y mejora el beneficio sobre el riesgo cardiovascular

¿En qué consiste su intervención con los pacientes de ictus?

Nuestra intervención en el entorno hospitalario es, sobre todo, el apoyo nutricional en la fase aguda. La mayoría de las consultas van dirigidas a la disfagia y la nutrición enteral –a través de una sonda–. En el primer caso, si los pacientes pueden seguir una dieta oral, adaptamos la alimentación a las texturas más adecuadas para facilitar la deglución. En el segundo caso, la nutrición enteral es una opción cuando la disfagia es muy importante o hay una disminución del nivel de conciencia. Los problemas con la alimentación se pueden tratar a través del tratamiento rehabilitador con los servicios de logopedia para hacer la transición de la alimentación enteral al oral, incluso la recuperación completa. Vemos todo el proceso.

¿Hay diferencia entre la disfagia de sólidos y líquidos?

Sí, pero la secuela más frecuente es la disfagia a líquidos. Aquí recomendamos el uso de espesantes. Pero, por supuesto, también puede haber disfagia a los alimentos sólidos. En este caso, los pacientes necesitan la modificación de la textura de los alimentos: desde que sea una preparación para facilitar la deglución a que sea pastosa, totalmente homogénea y regular. Pero también hay otras necesidades, como dietas de fácil deglución a base de aplastados que queden bien emulsionados, con una consistencia húmeda, para que la persona lo pueda tragar con facilidad. Todo esto varía según el área del cerebro que ha sido afectada y hay que tenerlo en cuenta para determinar la dieta que más facilite la alimentación al paciente, porque necesite el mínimo apoyo artificial.

Después de un ictus, también es importante seguir una dieta saludable.

Muchas veces un ictus aparece como una suma de factores de riesgo que confluyen en una persona, ya sea el sobrepeso, la obesidad o la hipertensión. Pero muchas veces, todos estos factores están relacionados. De entrada, la recomendación número 1 sería seguir una dieta saludable basada en la dieta mediterránea. Hay que consumir más frutas, verduras, aceite de oliva, aceite de oliva extra, frutos secos... Todo esto forma parte de la alimentación de la dieta mediterránea y mejora el beneficio sobre el riesgo cardiovascular. Luego hay otros factores de riesgo, como la hipertensión o la dislipemia, en los que el tratamiento farmacológico permite incidir mucho en su mejora.

¿Y la obesidad?

Este es un caballo de batalla que no tiene pastillita. Aquí probablemente el más importante es modificar la alimentación con el aumento del consumo de frutas y verduras. También son importantes otros alimentos como las legumbres. Y consumir menos carne roja, incluir el pescado... Y otra cuestión importante, también, es controlar las raciones. Es decir, la cantidad que ponemos en el plato y que comemos.

Seguir una dieta equilibrada también forma parte de la prevención de un ictus.

Una alimentación saludable y aquí añado también la actividad física forman parte de la prevención. Pero la actividad física también es importante después de sufrir un ictus. Aunque después de la enfermedad aguda pueda haber limitaciones, hay que hacer actividad física dentro de las posibilidades de cada uno, sobre todo es recomendable de cara a conservar la masa muscular.

Relacionado con la reducción de movilidad de algunos supervivientes de ictus, ¿es habitual engordar?

Claro, porque la movilidad de la persona está más limitada. Nosotros ofrecemos pequeños consejos para personas con movilidad reducida, para que puedan hacer unaactivitat física adaptada al menos tres veces a la semana. Son ejercicios que se pueden hacer incluso desde una silla, para que la persona se sienta más segura. Aquí lo importante es conservar la masa muscular y conservar la movilidad de las articulaciones para evitar rigideces, que a menudo son dolorosas. Hay secuelas que a veces sitúan al paciente en un círculo vicioso, porque si tienen dolor no se mueven, pero es importante, dentro de sus posibilidades moverse, ya sea solo o con ayuda de cuidadores. Aunque la persona sea más pasiva, hay que evitar la inmovilización absoluta.