La hipertensión arterial es el factor de riesgo modificable más prevalente en el ictus

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Publicat el Jueves, Febrero 17, 2022 - 10:01

Según la 5a edición de la auditoría clínica del ictus (Audit), el 72,3% de los pacientes incluidos en el informe que sufrieron un ictus padecían hipertensión. Las profesionales Laia Marin Purtí, Ana Guisado Alonso y Theresia Clajus, residentes de Medicina Familiar y Comunitaria del Equipo de Atención Primaria Can Mariné Barcelonés Norte y Maresme – ICS, nos ayudan a entender la hipertensión arterial y cómo la podemos controlar para prevenir la enfermedad.

Imagen representativa de la hipertensión arterial

¿Qué es la hipertensión arterial?

La fuerza con la que la sangre circula por nuestras arterias se llama presión arterial. Cuando existe un aumento de esta presión de forma mantenida, se habla de hipertensión arterial, definida como cifras de tensión arterial por encima de 140/90 mmHg. Se trata de un problema de salud muy frecuente que afecta al 43% de las personas adultas.

¿Qué puede ocurrir si no controlo la tensión arterial?

Con el paso del tiempo, una tensión mal controlada y que ha sido elevada durante un largo tiempo puede dañar al resto del organismo. Se calcula que un alto porcentaje de personas hipertensas desconocen que la padecen (hasta un 40%). Además, también es destacable que entre las personas hipertensas en tratamiento solo el 30% alcanzan los valores de tensión adecuados.

¿Cómo puedo evitar que mi presión arterial suba?

Lo importante es tener unos hábitos de vida saludables. Cuidar la dieta (evitar los embutidos, alimentos en lata y precocinados) y evitar el exceso de sal (no superar los 5 gramos de sal al día). Se debe evitar el alcohol en exceso y perder peso si fuera necesario. También es muy importante no fumar. En caso de que sea necesario ser tratado con fármacos, se debe realizar un buen cumplimiento de las tomas de medicación. Los hábitos de vida saludables también deben mantenerse, aunque se hayan recomendado medicamentos antihipertensivos.

¿Cuándo y cómo debería controlarme la presión arterial?

Se debe tomar la tensión estando tranquilo, en reposo durante los minutos previos y sin hablar. Habitualmente, se realizan tres tomas y se anota la última de ellas. La periodicidad del cribado recomendada sería: los adultos de 18 a 39 años sin factores de riesgo para desarrollar hipertensión deben ser reevaluados cada 3 a 5 años. Los adultos mayores de 40 años o con factores de riesgo, deben tomarse la presión anualmente.

¿Cuándo debería acudir al centro de salud o a urgencias?

Cuando la presión arterial esté por encima de 140/90 mmHg, deberías contactar con tu enfermero/a o médico/a referentes. En el caso de que tu presión arterial esté por encima de 180/100 mmHg o se acompañe de dolor de cabeza muy intenso y repentino, alteraciones visuales, dolor en el pecho o sensación de falta de aire, deberías acudir a tu hospital referente. Debes saber que el dolor y la ansiedad pueden subir la presión arterial de forma puntual, esto no confirma el diagnóstico y debe comprobarse fuera de estos contextos para observar si se ha normalizado.

Si me siento bien, ¿puedo dejar la medicación para la hipertensión arterial?

No. La hipertensión arterial puede no dar ningún síntoma, pero de forma crónica puede provocar daños en tu cuerpo. Si la causa del abandono del tratamiento está relacionada con posibles efectos secundarios, debe consultarse para ofrecer un tratamiento diferente alternativo.

¿Qué relación tiene la hipertensión arterial con el ictus?

Una presión arterial alta y mantenida daña las paredes arteriales de forma crónica. Esto puede alterar el flujo sanguíneo y, junto con otros factores de riesgo cardiovascular, predisponen al ictus. Además, un pico a presión muy elevado puede causar un sangrado cerebral (ictus hemorrágico). La hipertensión arterial es el factor de riesgo modificable más prevalente en pacientes que sufren un ictus y se asocia a ictus más graves y de peor pronóstico. En las últimas auditorías realizadas en Cataluña (2018), se ha observado que en el 72% de los pacientes que ingresan por ictus se detectan cifras de tensión arterial elevadas. El control de la presión arterial disminuye el riesgo de ictus y también disminuye el riesgo de recurrencia después de haber sufrido un ictus, así como la mortalidad.