La movilización del paciente tras un ictus y la respuesta del flujo sanguíneo cerebral

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Publicat el Jueves, Mayo 6, 2021 - 14:31

Una investigación liderada por el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), con la participación de investigadores del Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (IIB Sant Pau), concluye que la movilización rápida de los pacientes que han sufrido un ictus isquémico favorece su recuperación motora, pero podría afectar la perfusión del flujo sanguíneo cerebral durante las horas posteriores.

La doctora Raquel Delgado-Mederos (centro), de la unidad de enfermedades cerebrovasculares del Hospital de Sant Pau, probando la sonda DCS, mientras la investigadora Clara Gregori (derecha) manipula el dispositivo

La mayoría de los ictus son isquémicos, los cuales se caracterizan por una obstrucción del flujo sanguíneo al cerebro. Un accidente cerebrovascular como este es una emergencia médica, por eso el tiempo de respuesta es muy importante, con el objetivo de poder aplicar el tratamiento cuanto antes y reducir las secuelas.

Una vez en el hospital, en los primeros días posteriores al ictus, los médicos varían la inclinación de los cabezales de la cama de los pacientes para mejorar la circulación del flujo sanguíneo al cerebro, que se ha visto afectado por el taponamiento de una arteria. Esta técnica, no invasiva, permite monitorizar las variaciones de la respuesta cerebral.

Uno de estos mecanismos es la autorregulación cerebral, un proceso biológico que permite el abastecimiento de sangre al cerebro, aunque haya cambios de presión, y contribuye a la protección neuronal que ayuda a mantener el flujo de sangre al cerebro cuando se producen cambios en el tejido cerebral. Todavía hoy se desconocen muchos de los mecanismos que controlan esta respuesta.

En cuanto a los cambios de postura de los pacientes para favorecer su circulación sanguínea cerebral, alrededor de un 25% de los casos de ictus isquémicos responde a los cambios posturales de manera paradójica. En estos pacientes, cuando se les cambia de estar estirados a estar inclinados y luego se les vuelve a estirar, su flujo sanguíneo no retorna a los mismos valores iniciales.

Ahora, un equipo internacional de investigadores, liderado por el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), ha elaborado un análisis combinado de tres estudios sobre el flujo sanguíneo cerebral en pacientes de enfermedades cerebrovasculares. Este análisis concluye que las variaciones del flujo sanguíneo cerebral de estos pacientes, observadas cuando se les cambia de postura en la cama, podrían indicar que hay errores en la respuesta de autorregulación cerebral.

Los datos analizados muestran que los pacientes sanos, el flujo sanguíneo cerebral disminuye cuando pasan de estar tumbados en una postura elevada, y luego aumenta hasta los niveles iniciales cuando vuelven a estirarse. En cambio, los pacientes de ictus isquémico, tanto los valores tanto del flujo sanguíneo cerebral como los de la presión arterial no retornan a los valores observados inicialmente.

También se ha observado que, durante las 48 horas posteriores al ictus, el flujo sanguíneo cerebral de estos pacientes está correlacionado con la presión arterial media, pero solo en el hemisferio del cerebro que ha sufrido la lesión. Estas dos observaciones sugieren que la variación del flujo sanguíneo en respuesta a los cambios de postura podría utilizarse para identificar errores en la respuesta de autorregulación cerebral.

Por tanto, la movilización rápida de los pacientes que han sufrido un ictus isquémico favorece la recuperación motora. Pero los datos que aporta este análisis podrían sugerir que la movilización durante las horas posteriores al ictus puede afectar la perfusión del flujo sanguíneo cerebral.

Los resultados del estudio, en el que han publicado investigadores del Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo (IIB Sant Pau), se han publicado en un artículo científico en la revista BMC Neurology.

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