Más del 20 % de las personas que sufren un ictus presenta afasia

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Publicat el Lunes, Junio 27, 2022 - 14:58

La afasia es un trastorno causado por un daño en la parte del cerebro que se ocupa del lenguaje. Tiene consecuencias en la comunicación y puede afectar a la lectura, la expresión, la escritura y la comprensión. El ictus es una de las causas más frecuentes. El 28 de junio se conmemora el Día Mundial de Afasia para dar visibilidad a las personas que conviven con esta enfermedad. Para profundizar en el tema, entrevistamos a la Dra. Sonia Quiñones, neuropsicóloga de la Fundación Ictus y de la EAIA de Trastornos Cognitivos del Hospital Benito Menni de Sant Boi de Llobregat, y profesora de Trastornos Adquiridos del Lenguaje en varios Másters de Neuropsicología.

La afasia es un trastorno causado por un daño en la parte del cerebro que se ocupa del lenguaje

¿Qué porcentaje de personas que sufren un ictus desarrollan la afasia?

Según el Altas del ictus de 2019, entre el 21 y el 38% de personas que sufren un ictus en Cataluña presenta afasia de algún tipo. También pueden presentar afasia personas con tumores cerebrales y traumatismos craneoencefálicos, pero la causa más frecuente con diferencia es el ictus. Teniendo en cuenta el elevado número de personas que viven un ictus en Cataluña, podemos considerar que es un trastorno que afecta a un número muy importante de personas.

¿La afasia es crónica? ¿Cómo es su recuperación?

La recuperación de la afasia es muy variable, puesto que depende de factores como el lugar donde se ha producido la lesión en el cerebro, el tamaño de esta lesión, la edad de la persona, el nivel cultural y, sobre todo, la gravedad de la afasia (si es más grave desde el principio puede que tenga una recuperación más difícil). Un importante porcentaje de personas con afasia recuperan la mayoría de las dificultades de comunicación y tienen secuelas mínimas. Sin embargo, desgraciadamente, algunas personas no se recuperan y presentan dificultades de comunicación más persistentes en el tiempo.

¿Cuáles son las principales dificultades con las que se encuentra una persona con afasia?

Existen distintos tipos de afasia. A grandes rasgos, por un lado, encontramos afasias que afectan a la expresión verbal, con problemas para poder hablar y decir qué quieren expresar y, por otro, hay afasias con repercusiones en la comprensión del lenguaje y tienen problemas para entender lo que les dicen. Las afasias más graves afectan tanto a la expresión como a la comprensión, y las más leves sólo a la hora de encontrar las palabras o la comprensión de frases largas. Algunas dificultan la lectura y la escritura en distintos grados, mientras que otras no tanto.

 

Así, podemos decir que afecta en diferentes grados a cada persona...

Los grados de alteración del lenguaje pueden ser distintos en personas que tienen ictus o lesiones cerebrales similares. Sin embargo, cuando conocemos el ictus que ha tenido la persona podemos imaginar a grandes rasgos la afasia que puede tener, suele haber diferencias entre las personas.

¿La inteligencia de la persona también se ve afectada?

Debemos tener en cuenta si la persona, además de la afasia, tiene otros déficits cognitivos. Podemos encontrar personas que después de un ictus presentan afasia, pero tienen conservadas otras capacidades cognitivas (razonamiento, memoria, orientación, atención etc.). En este caso, podemos decir que la persona con afasia sólo tiene afectado el lenguaje pero no su capacidad cognitiva (que podemos asociar con inteligencia aunque no es exactamente lo mismo). Sin embargo, hay personas que después de un ictus, además de sufrir afasia, presentan déficits en otros ámbitos cognitivos. Por ejemplo, ha perdido la capacidad para resolver problemas, relacionar conceptos... Y entonces podríamos plantear que el ictus ha tenido también un impacto en su capacidad cognitiva global.

¿Cómo tratar a una persona con afasia?

A la hora de tratar con las personas que tienen problemas de comunicación, debemos tener en cuenta algunos aspectos: Debemos tratarlos como lo haríamos si no tuvieran afasia. Esto significa que no los infantilizaremos, no les haremos sentir mal ni ridículos. Por el contrario, debemos darles tiempo para intentar comunicarse. Si no nos entienden, intentar explicarles las cosas de forma más simplificada. Podemos acompañar lo que les decimos con gestos o soportes visuales, y animarlos a que intenten mantener las ganas de comunicarse, aunque les sea difícil. Valorar su esfuerzo, tener paciencia y comprensión les es de mucha ayuda.