Prevención

Los factores de riesgo son elementos que hacen que una persona tenga más posibilidades de sufrir una enfermedad. En el caso del ictus, hay diferentes factores de riesgo que lesionan los vasos sanguíneos y predisponen a la persona a desarrollar una enfermedad vascular, como el ictus.

Entre los factores de riesgo, hay algunos que son modificables y otros que no lo son. Estos factores se pueden presentar aislados o coexistir, lo que multiplica la posibilidad de sufrir un ictus. La mayoría de ictus se deben a factores de riesgo modificables sobre los que la persona puede incidir.

El ictus es una enfermedad que, en gran medida, se puede evitar. Hasta ahora, el mejor abordaje terapéutico del ictus sigue siendo la prevención. Por ello, identificar los factores de riesgo de cada persona es clave para trazar un plan terapéutico individualizado que se adapte a las particularidades de cada persona.

Prevenció de l'ictus

El decálogo para prevenir el ictus

La Fundació Ictus propone una serie de medidas para reducir y prevenir el riesgo de sufrir un ictus, basadas en la evidencia científica y los estándares de la organización europea Stroke Alliance for Europe (SAFE), de la cual la Fundació es miembro.

Reduir la pressió arterial

Reducir la presión arterial

Seguir una dieta equilibrada

Seguir una dieta equilibrada

Moderar el consumo de alcohol

Vigilar el colesterol

Deixar de fumar

Dejar de fumar

Fer exercici físic de forma regular

Hacer ejercicio físico de forma regular

Evitar el estrés

Controlar el pes

Controlar el peso

Controlar el consum de sucre

Controlar el consumo de azúcar

Tomarse el pulso

Factores de riesgo modificables

Los factores de riesgo modificables que predisponen a una persona a sufrir un ictus son prevenibles. Por eso es importante conocerlos, para así tratarlos y evitarlos.

Los principales factores de riesgo modificables son la hipertensión, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, y el consumo de alcohol y drogas.

Hipertensión

La hipertensión arterial es el factor de riesgo con más influencia en la aparición de un ictus. En Cataluña, se calcula que hasta un 40% de los ictus se podrían atribuir a esta causa. 

El aumento de la presión de la circulación de la sangre aumenta hasta cuatro veces la probabilidad de sufrir un ictus.

En la hipertensión arterial, las arterias se vuelven más gruesas y se endurecen a medida que soportan una presión alta de forma continuada. Esto puede dificultar el paso de la sangre y, en consecuencia, aumente el riesgo de que las arterias se dañan o se rompan (arteriosclerosis), produciendo hemorragias en el cerebro.

Tabaquismo

El tabaquismo es un hábito poco saludable que se asocia a muchas enfermedades, sobre todo a las respiratorias y cardiovasculares. El tabaco es uno de los principales factores de riesgo del ictus y existe una relación clara con el número de cigarrillos diarios que se fuman.

El tabaco contiene muchas sustancias que provocan efectos nocivos en varias células sanguíneas e inflamatorias, y en el sistema inmunitario. Además, dificultan la absorción de vitaminas.

Dejar de fumar reduce el riesgo de ictus. Después de 15 años el riesgo de una enfermedad vascular se reduce hasta llegar a ser igual que el de una persona que nunca ha fumado.

Alcohol y drogas

El consumo elevado de alcohol y drogas se asocia con el ictus hemorrágico. En cambio, el consumo moderado de alcohol se asocia con una reducción del riesgo relativo a sufrir un ictus.

A esta relación se le llama curva en jota: alta incidencia de ictus en los bebedores intensos, menor incidencia en los bebedores moderados, e incremento de la incidencia de ictus en los no bebedores.

El consumo de alcohol se encuentra entre el 7% y el 20% de los pacientes con ictus atendidos ambulatoriamente en centros de asistencia primaria, entre el 30% y el 40% de los pacientes con ictus atendidos en urgencias y el 50% de los pacientes con ictus y traumatismos.

Colesterol

Un nivel alto de colesterol incrementa el riesgo de sufrir un ictus isquémico, porque se instala en las paredes de las arterias. Las placas de grasa que dañan y taponan las arterias y pueden provocar un accidente vascular.

Una persona puede tener colesterol alto por herencia genética o por una mala alimentación. El consumo excesivo de grasas animales como la carne roja, las yemas de huevo, los derivados de la leche y el marisco aumentan los niveles de colesterol.

El exceso de colesterol se puede tratar con la dieta y hábitos de vida saludables, y el tratamiento con medicamentos si fuera necesario, como las estatinas.

Diabetes

Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de padecer enfermedades del corazón, el cerebro, las arterias y los riñones. Las personas con diabetes tienen un riesgo entre dos y cuatro veces más alto de sufrir un ictus que la población sana. 

En pacientes con diabetes tipo 1 la frecuencia de ictus es menor. Se trata de un 10% de los casos y necesitan regular el nivel de glucosa cada día con inyecciones de insulina, porque no producen suficiente.

En cambio, la diabetes tipo 2 está estrechamente vinculada a la obesidad y el sedentarismo. En este caso, la enfermedad se controla mediante una dieta equilibrada y ejercicio regular.

Obesidad

La obesidad incrementa hasta 2,5 veces el riesgo de sufrir un ictus, sobre todo la grasa abdominal. Se trata de un problema de salud pública, porque se relaciona con muchas enfermedades, entre otros, la hipertensión y la diabetes. Además, el número de casos ha aumentado mucho en los últimos años y se ha convertido en una epidemia.

Mantener el peso en unos límites saludables es muy importante para el funcionamiento normal del corazón, los vasos sanguíneos, el metabolismo, los huesos y todos los órganos del cuerpo. Por ello, se debe mantener un balance entre las calorías que se ingieren y las que se gastan para no acumular grasa.

Sedentarismo

El sedentarismo es uno de los factores de riesgo que contribuye a la aparición de un ictus. La actividad física es clave en la prevención de la enfermedad, ya que contribuye a disminuir los niveles altos de colesterol, la hipertensión, la obesidad y la prevención de la diabetes.

Pero haría falta la valoración adecuada por parte de un médico, sobre todo si se padece una enfermedad de base, como una enfermedad coronaria. O si se comienza una actividad física de cierta intensidad con más de 40 años y no se hace ejercicio físico habitualmente.

El ejercicio físico de intensidad moderada, como caminar o pedalear, debería formar parte de la actividad diaria.

Factores de riesgo no modificables

Los factores de riesgo no modificables que predisponen a una persona a sufrir un ictus no se pueden prevenir. De todas formas, es importante conocerlos.

Los principales factores de riesgo no modificables son los factores genéticos que predisponen a hacer un ictus, la edad y la etnia.

Edad

El factor de riesgo más importante en el ictus es la edad, aunque la enfermedad no solo afecta a personas de edad avanzada. A mayor edad, mayor es la probabilidad de sufrir un ictus, tanto isquémico como hemorrágico.

Varios estudios concluyen que el riesgo de sufrir un ictus aumenta un 9% cada año en los hombres y un 10% en las mujeres. A partir de los 55 años, cada década que pasa se duplica el riesgo de tener un ictus.

Etnia

El riesgo de sufrir un ictus es desigual en función de la etnia. Las personas negras -sobre todo jóvenes y de edad media-, y latinoamericanas tienen una mayor incidencia y mortalidad por ictus en comparación con las de origen caucásico.

Los científicos desconocen el origen de estas diferencias. Pero también hay una clara relación entre el riesgo de sufrir un ictus y las circunstancias socioeconómicas desfavorables.

Factores genéticos

En un tercio de los ictus la causa es desconocida, por lo que se sospecha de la implicación de factores genéticos. Su influencia es compleja y puede actuar desde la aparición de factores de riesgo, como la hipertensión y la diabetes, el desarrollo de enfermedades minoritarias y hereditarias.

En el futuro, la secuenciación del ADN será un elemento clave en el manejo del ictus, pero todavía no ha dado los resultados esperados.