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Comportamiento

Hay muchos cambios con los que una persona tiene que lidiar después de sobrevivir a un ictus. Uno de ellos es los cambios de comportamiento, que también se ven impactado por la enfermedad.

A menudo, la manera de comportarnos depende de cómo nos sentimos. Así que si las emociones cambian tras un ictus, o la persona se siente diferente, es probable que su comportamiento también cambie.

Pero no solo se trata de cómo nos sentimos. A veces un ictus también puede impactar sobre las reacciones de una persona en su entorno, que también puede haber cambiado.

Además, hay otros efectos del ictus que también tendrán un impacto sobre el comportamiento de la persona. Por ejemplo, el cansancio puede provocar que sea menos activa o esté menos comunicativa. O la frustración por no poder hacer cosas por sí sola también puede acumularse y provocar agresividad hacia los demás.

Es difícil darse cuenta de todos estos cambios en uno mismo. Lo más habitual es que sea el entorno, los amigos o los familiares, quienes se den cuenta de que la persona actúa de manera diferente.

Estos son algunos cambios que otras personas pueden notar:

  • Cruzarse o molestarse muy rápidamente.
  • Estar más estresado, enojado o agresivo.
  • Retirarse y no hablar mucho.
  • No mostrar ningún interés por las cosas que antes sí lo despertaban.
  • Tomar las decisiones sin considerar qué pasará después.
  • Estar menos inhibido, lo que puede hacer que la persona sea más auténtica. Pero la desinhibición también puede cambiar la conducta sexual.
  • La gente puede decir que la personalidad de la persona ha cambiado o que se ha convertido en una persona diferente, algo que puede resultar molesta.

De todos modos, lo que notan familiares y amigos son cambios en el comportamiento de la persona, no cambios en su esencia. Un ictus no cambia una persona.

Tratamientos

Es habitual que el comportamiento de una persona que ha sufrido un ictus cambie de alguna manera después del accidente cerebrovascular. Pero también es probable que mejore con el paso del tiempo.

Hacer frente a los cambios de comportamiento después de un ictus consiste en aprender a gestionarlos, en lugar de querer curarlos o arreglarlos.

Hay algunos cambios que son a largo plazo que no generan ningún problema. Hay quien piensa que si la persona se comporta diferente es porque tiene que solucionarlo. Pero esto depende de la forma en que haya cambiado su comportamiento.

Si la nueva conducta no hace daño a nadie, no pasa nada. Seguramente las personas del entorno necesitarán tiempo para acostumbrarse. Sin embargo, si la persona se vuelve agresiva o actúa de manera inadecuada, su entorno deberá hacer algo al respecto para cambiarlo.

A veces, los cambios en el comportamiento son causados ​​por problemas emocionales, como la depresión o la ansiedad. En estos casos la medicación o la terapia puede ayudar. Un psicólogo puede analizar sus causas y contribuir a encontrar la mejor manera para afrontarlas.