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Dolor de cabeza

Algunas personas sufren dolores después del ictus, de tipo central. El dolor central es lo que muchas personas describen como un dolor de intensidad variable con sensación de ardor, o incluso como un dolor palpitante o desbordado. Esto ocurre porque el cerebro, la médula espinal o las vías sensoriales que unen el cerebro y otras partes del cuerpo están dañadas.

Por otro lado, una persona también puede tener dolor de cabeza en función de la causa del ictus y de si le ha provocado una inflamación en el cerebro. Por ello, el dolor de cabeza es más común cuando el ictus se ha producido por una hemorragia cerebral. El dolor de cabeza también puede ser el efecto secundario de algunos medicamentos que se pueden administrar por la presión arterial alta o para disminuir el sangrado. El estrés, la depresión o la falta de sueño también pueden influir.

Tratamientos

El dolor puede persistir durante algún tiempo, pero la medicación y la fisioterapia a menudo ayudarán a aliviarlo. A medida que recuperéis movilidad muscular probablemente reduciréis la intensidad del dolor. El dolor de cabeza también debería disminuir con el paso del tiempo.

La fisioterapia puede ayudaros cuando el dolor está causado por debilidad muscular. En caso de sufrir espasticidad (rigidez muscular), también se debe hacer fisioterapia cada día para mover las articulaciones. Esto os ayudará a estirar los músculos y mantenerlos flexibles. También podéis tomar medicación que incluya relajantes musculares y toxina botulínica del tipo A, siempre bajo indicación médica.

Es importante colocar los brazos y las piernas de manera correcta para evitar que desarrolléis dolor. El equipo de rehabilitación os enseñará posturas para evitarlo y en caso de que fuera necesario os recomendará apoyos.

La medicación puede ayudaros a controlar el dolor. Hay varias opciones, por eso es recomendable hablar con vuestro médico sobre la mejor opción en función de la persona.

Si el dolor es intenso y persistente, es posible que el médico os derive a una clínica del dolor o a un programa de control del dolor para encontrar maneras de gestionarlo. De este modo, su calidad de vida mejorará.