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Emociones

Un ictus aparece de forma repentina y tiene un impacto sobre muchas esferas de la vida, también a nivel psicológico. La mayoría de personas que han sufrido un ictus experimentarán algún tipo de cambio emocional.

Cada uno tiene una experiencia diferente con el ictus, pero muchas personas se sienten como si hubieran perdido la vida que tenían antes. Las sensaciones de choque, negación, ira, rabia y culpabilidad son habituales cuando alguien se enfrenta a un cambio de vida tan importante como este.

Afrontar estas emociones después de un ictus puede ser muy difícil. Estos cambios emocionales pueden llegar a ser abrumadores y provocar muchos problemas si la persona no los acepta, ni reconoce cómo se siente, ni tampoco encuentra la manera de hacerles frente.

Tipo de problemas emocionales

Las personas experimentan una amplia gama de emociones después de un ictus. Todas se consideran normales, pero si se vuelven abrumadoras y no contáis con el apoyo necesario para hacerles frente, estos cambios pueden comenzar a causar algunos problemas.

En este sentido, la ansiedad y la depresión son muy frecuentes después de un ictus. A veces, estos síntomas tienen que ver con la fatiga después de un ictus. Muchas personas también tienen problemas para controlar el estado de ánimo y las emociones, lo que se conoce como labilidad emocional. Esto significa que la persona está inestable y a veces llora o ríe más de lo habitual, a menudo sin ningún motivo aparente.

Una de las emociones a las que casi todos los supervivientes del ictus deben hacer frente es la frustración. Si no hacéis frente a vuestras frustraciones correctamente será difícil convivir con ellas, ya que pueden acumularse y volveros irritables. La frustración también puede provocar ira y comportamientos agresivos.

Recuperación

Cuando estas emociones os sobrepasan podéis pensar que nunca mejorarán. Pero no es así. En los primeros seis meses tras el ictus es muy frecuente sentirse triste, angustiado, enfadado y seguramente os costará controlar vuestras emociones. No os preocupéis, es normal.

Lo más probable es que estos sentimientos mejoren con el paso del tiempo. Aunque nunca desaparecerán del todo, el paso del tiempo hará que probablemente sea más fácil convivir.

Tratamientos y terapias

Hay muchos tratamientos y terapias que pueden ayudar con las emociones después de un ictus. Por lo tanto, lo mejor que podéis hacer es hablar con vuestro médico de cabecera para que os cuente qué opciones tenéis a vuestro alcance.

La terapia os proporciona tiempo y espacio para hablar de sentimientos difíciles con un terapeuta formado. Por otro lado, a muchas personas también les ayuda compartir cómo se sienten con otros para poder afrontarlo. Por ello, vuestro médico os puede recomendar algún grupo de ayuda mutua (GAM).

También puede ser que la medicación mejore vuestro estado de ánimo, como los antidepresivos. Los antidepresivos no curan problemas emocionales, pero pueden ayudaros a llevar mejor los síntomas y facilitaros la vida. No sirven para todos y también pueden provocar efectos secundarios. Así que si es algo que decidís probar, deberéis perseverar y trabajar con vuestro médico para encontrar qué es lo mejor para vosotros.