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Gusto y olfato

Los problemas sensoriales tras un ictus pueden tener un impacto real en la vida diaria, afectando a la manera en que vemos, comemos y bebemos.

Alrededor de un 60% de los supervivientes de un ictus tienen problemas visuales inmediatamente después de la enfermedad, pero a los tres meses solo un 20% de los afectados presentan problemas.

Un ictus también puede afectar a vuestro gusto de maneras diferentes, incluso podéis llegar a perder este sentido. Algunos de los síntomas que afectan el sabor son:

  • No ser capaz de encontrar el gusto a la comida como antes.
  • Los sabores pueden ser menos obvios y fuertes.
  • Tener un sabor salado, mal gusto o metálico en la boca.

El accidente cerebrovascular también puede tener consecuencias sobre el olfato, algunas de los cuales son:

  • No ser capaz de oler cosas como antes, así como detectar los olores de forma diferente, incluso con menos intensidad.
  • Volverse muy sensible a los olores, por lo que se perciben de forma realmente fuerte.
  • Tener el sentido del olfato distorsionado.
  • Perder el sentido del olfato completamente.

Vuestros sentidos de gusto y olfato pueden cambiar debido al daño cerebral. Si el ictus afecta a la parte de su cerebro que controla y recibe la información de vuestros sentidos, esto puede causar problemas con vuestro gusto y olfato.

Hay otros problemas que también pueden provocar estos cambios. Mantener una buena higiene oral no siempre es fácil después de tener un ictus. Si vuestros dientes y boca no están limpios y sanos, esto puede afectar a vuestro sentido del gusto. Los virus y las infecciones también pueden tener efectos en el gusto y el olfato.

Recuperación de los sentidos

Los problemas de gusto y olfato pueden ser muy frustrantes. Esto puede hacer que no disfrutéis tanto como antes de comer y beber. No hay tratamientos específicos que contribuyan a corregir vuestro sentido del gusto o del olfato. De todas formas muchas personas afectadas por un ictus encuentran que su sentido del olfato y gusto mejora con el tiempo.

Incluso si tenéis problemas de gusto y olfato a largo plazo, hay cosas que pueden ayudar a mejorar el impacto que tiene esto en vuestra vida. Si vuestro gusto u olfato han cambiado desde la ictus deberíais hablar con vuestro médico de cabecera. El médico puede comprobar si hay cualquier cosa que influye, como la medicación u otras condiciones que podrían estar causando estos problemas. También os pueden derivar a un dietista o un otorrinolaringólogo (médico especializado en problemas de nariz y garganta), para que le aconsejen.