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Incontinencia

La incontinencia es la pérdida involuntaria de la capacidad de controlar la vejiga y los intestinos, que provoca pérdidas de orina y de heces en cualquier momento y sin ser consciente de ello. Esta problemática es frecuente, sobre todo justo después de sufrir un ictus.

La enfermedad puede haber afectado la parte del cerebro que se encarga de controlar la vejiga y los intestinos. Pero hay otros motivos por los que se pueden presentar problemas de incontinencia tras un ictus, por ejemplo:

  • Si no estáis completamente conscientes o estáis grave tras el ictus, es posible que orinéis sin que os deis cuenta.
  • Si el ictus ha afectado la capacidad de caminar, puede que no lleguéis a tiempo al baño.
  • Los problemas de comunicación pueden dificultar hacer saber a los demás que necesitáis un baño.
  • Los cambios en la dieta y el hecho de no ser capaz de comer demasiado pueden causar estreñimiento, y este puede provocar problemas de incontinencia.
  • Si ya teníais problemas leves de incontinencia antes del ictus, el hecho de pasar mucho tiempo en la cama es probable que los empeore.

Tipo de incontinencia

Puede que tengáis problemas con la vejiga, para ir al baño o ambos. Cuando pasan ambos a la vez se llama doble incontinencia. Hay diferentes tipos de incontinencia:

  • Aumento de la frecuencia. Tenéis que ir al baño más a menudo.
  • Incontinencia urgente. Necesidad repentina e incontrolable de ir al baño. En este caso, es posible que no tengáis tiempo de llegar.
  • Incontinencia funcional. Se escapa la orina al toser, estornudar o hacer algún otro esfuerzo físico. También puede escaparse por la dificultad de llegar al baño debido a problemas físicos o de comunicación.
  • Incontinencia nocturna. Puede ser de dos tipos. Una es la necesidad de orinar varias veces durante la noche (nicturia) y la otra es la micción involuntaria durante el sueño.
  • Retención urinaria. No poder vaciar totalmente la vejiga ni contener una cantidad creciente de orina en la vejiga.

Tratamientos

Los problemas de incontinencia tienden a ser mucho peores justo después de sufrir un ictus, pero a menudo mejoran muy rápidamente. En la mayoría de los casos se recupera el control en las primeras semanas. Cuando no es el caso y los problemas son a largo plazo, la incontinencia puede empeorar y provocar otros problemas si no se trata. Sin embargo, la mayoría de estos problemas se pueden tratar, curar o gestionar mejor.

Los profesionales que os tratan completarán una evaluación para determinar exactamente qué tipo de problemas tenéis y cuál puede ser su causa para recomendaros los mejores tratamientos.

Por ejemplo:

  • Entrenamiento de la vejiga para aprender a contraerla gradualmente y mejorar de esta manera la capacidad de retener más orina. Esto seguramente hará que necesitéis ir menos veces al lavabo y notar las ganas cuando las tengáis.
  • Entrenamiento intestinal para aprender a retrasar el tráfico y mejorar el control.
  • Ejercicios de suelo pélvico que ayudan a fortalecer la musculatura que sostiene la vejiga para lograr un mejor control.
  • Estimulación de la vejiga mediante dispositivos vibradores que ayudan a vaciarla.
  • Medicación que puede ayudar a reducir la cantidad de orina que produce el cuerpo o controlar la urgencia de ir al baño. También puede ayudar a reducir el movimiento de los intestinos y mejorar el control.
  • Tratamiento para el estreñimiento, ya que a veces puede ser la causa de problemas de incontinencia. 
  • Hacer cambios en la dieta, ya que esto puede ayudar a mejorar el estreñimiento o la diarrea.
  • Pérdida de peso, porque el sobrepeso puede afectar la capacidad de controlar la vejiga.