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Memoria y pensamiento

Un ictus puede afectar la forma en que el cerebro entiende, organiza y almacena la información. En esta guía hablamos de algunos de los problemas comunes que puede causar un ictus y de todo lo que se puede hacer al respecto. El documento está dirigido a las personas que han sufrido un ictus, pero también hay información para familiares y amigos.

Cada segundo recibimos una gran cantidad de información del mundo que nos rodea. El cerebro trata de entenderla, organizarla y almacenarla. Si la parte del cerebro que procesa esta información está dañada por un ictus, esto puede afectar al pensamiento. Así que es posible que os resulte difícil concentraros o recordar ciertas cosas. También os puede parecer difícil saber cómo responder a todo lo que pasa a vuestro alrededor.

La memoria y los problemas de pensamiento también se llaman problemas cognitivos o de deterioro cognitivo. Son muy frecuentes después de un ictus. Si pasáis muchos días en el hospital, puede que no os déis cuenta de que vuestra memoria o pensamiento se han visto afectados hasta que volváis a casa. Incluso es posible que no lo notéis hasta que volváis al trabajo o comencéis a hacer otras cosas, como conducir.

Tener problemas cognitivos no significa tener demencia. Muchas personas se preocupan por este motivo, pero la demencia empeora con el paso del tiempo, mientras que los problemas cognitivos tras un ictus suelen mejorar. Incluso si vuestros problemas cognitivos no desaparecen del todo, no deberían empeorar y debería ser más fácil convivir con ellos. Si creéis que vuestros problemas empeoran, asegúraos de hablar con vuestro médico de cabecera al respecto.

Tipos de problemas

Problemas de memoria

Muchas personas tienen problemas con su memoria después de un ictus, sobre todo durante las primeras semanas y meses después de la enfermedad. En algunos casos, estos problemas no están directamente relacionados con vuestra memoria, si no que pueden estar causados ​​por problemas de concentración. Si no podéis concentraros en lo que le dicen, no lo podréis recordar. Así que si tenéis problemas de memoria, mejor que también penséis en maneras de mejorar vuestra concentración.

Problemas de concentración

La concentración se puede ver afectada tras un ictus, sobre todo en las primeras etapas. Si tenéis problemas de concentración, seguramente os distraeréis más fácilmente o os puede resultar difícil hacer más de una cosa a la vez. La concentración es extremadamente importante, porque confiamos en ella para todos los otros procesos de pensamiento.

Problemas de planificación y resolución de problemas

Además de recoger y almacenar información, nuestro cerebro también realiza toda una serie de procesos de pensamiento que nos permiten planificar y realizar tareas. Esto también se conoce como función ejecutiva. Si un ictus afecta vuestra función ejecutiva, es posible que no podáis averiguar cómo hacer ciertas cosas, cómo cambiar el canal de televisión con el mando o preparar una comida. También puede que no sepáis cómo iniciar o terminar una tarea por vuestra cuenta y puede resultar difícil hacer más de una cosa a la vez.

Otros problemas

Un ictus puede afectar vuestro pensamiento de otras maneras y, por ejemplo, puede causaros problemas con:

  • Encontrar el camino
  • Ser capaz de reconocer las cosas
  • Mover el cuerpo como queráis
  • No notar las cosas en un lado de vuestro cuerpo
  • Estar confundido sobre los efectos que os provoca el ictus

Tratamientos

El tratamiento y la terapia se centran en ayudaros a hacer frente a los problemas cognitivos, no a 'solucionarlos'. Las estrategias de compensación o de afrontamiento os ayudarán a hacerlo. Un terapeuta ocupacional puede ayudaros a aprender este tipo de estrategias que pueden implicar el uso de ayudas, como el uso de etiquetas y recordatorios, o aprender otras técnicas.

Si los problemas son graves, puede ser necesaria la consulta a un neuropsicólogo clínico. Se trata de un profesional especializado en el funcionamiento del cerebro y que puede realizar una evaluación detallada para comprender el tipo de problemas que tenéis y la mejor manera de gestionarlos.

Consejos

Los problemas cognitivos suelen ser peores durante los primeros meses tras el ictus, pero pueden mejorar. Es probable que mejoren más rápidamente durante los primeros meses y que sigan mejorando después, pero más lentamente. La recuperación tiende a ralentizarse, sobre todo después de los seis meses.

Pedid ayuda

Si tenéis problemas con vuestra memoria o pensamiento, lo primero que tenéis que hacer es hablar con vuestro médico de cabecera. Hay efectos del ictus que no se notan y es fácil que la gente se olvide de ellos, incluidos los médicos. Así que no esperéis que os lo pregunten, explicadlo vosotros. Si lo encuentráis difícil, decidle a alguien que os ayude.

Vuestro médico de cabecera debe asegurarse de que no hay nada más que pueda causar estos problemas, tales como una infección o un medicamento. Si no parece que haya ninguna otra causa, os deberán hacer una valoración cognitiva. Algunas personas pueden encontrar poco útiles estas evaluaciones porque las preguntas suelen ser muy sencillas. Aún así, es importante que las respondáis, ya que los resultados de la evaluación ayudarán a vuestro equipo a decidir la mejor manera de ayudaros.

No seáis demasiado duros con vosotros mismos

El hecho de tener problemas cognitivos tras un ictus no es nada malo. Un ictus es una lesión importante en el cerebro, así que necesitaréis tiempo para recuperaros. Continuáis siendo la misma persona, aunque las cosas han cambiado para vosotros. Daos más tiempo para hacer las cosas y no se exijáis resultados de forma inmediata.

Haced ejercicio

Ser tan activos como podáis os ayudará con los problemas cognitivos y también os puede ayudar con los problemas emocionales. Si podéis, intentad hacer ejercicios aeróbicos que os hagan sentir vuestra respiración y cómo os late el corazón.

Descansad lo suficiente

No podréis seguir el mismo ritmo que antes, al menos no al principio. Si estáis cansados, todavía es más difícil concentrarse o recordar las cosas. Así que descansad cuando lo necesitéis y aseguraos de que dormís mucho por la noche. Os ayudará a centraros.

Buscad maneras de relajaros

Vuestra mente debe descansar tanto como vuestro cuerpo. Incluso cosas pequeñas, como escuchar música o pasar un momento tranquilo con vosotros mismos, os puede ayudar a calmar vuestra mente. Relajarse puede ser difícil si tenéis una vida ocupada, pero es importante que encontréis una manera de descansar vuestra mente cuando estáis cansados o frustrados.

Explicad a la gente qué os pasa

Explicad los problemas que tenéis. La gente se siente incómoda cuando no sabe qué hacer, así que decidles que os puede ayudar, como hablar lentamente o anotar las cosas. Si lo explicáis, ayudará a entender a la gente que no recordáis algo de la última conversación y que por eso podéis parecer aburridos o distraídos.

Recomendaciones

Anotad las cosas

  • Utilizad calendarios o diarios para hacer un seguimiento de citas y fechas importantes. También podéis utilizarlos para registrar cosas que pasan cada día.
  • Anotad las tareas pequeñas mientras las hagáis, de manera que sepáis si habéis dado comida al gato o habéis llamado a alguien.
  • Tomad notas después de una sesión de terapia o cita previa del médico, de modo que la próxima vez podáis volver atrás y recordar detalles.
  • Si escribir es difícil, podéis utilizar un dictáfono o una aplicación en vuestro teléfono móvil para grabar notas de voz. También podéis tomar fotos o pedir a otras personas que os indiquen las cosas.
  • Intentad utilizar el teléfono móvil. Los teléfonos inteligentes disponen de alarmas, calendarios, libreta de direcciones y cámaras que pueden ayudaros a grabar cosas y configurar alertas y recordatorios.

Utilizad las indicaciones

  • Configurad el teléfono o un temporizador de cocina para saber cuándo debéis tomar la medicación.
  • La caja de dosificación de la medicación puede ayudaros a organizar los medicamentos que debéis tomar cada día, para que podáis ver fácilmente si los habéis tomado o no.
  • Dejad cosas como las llaves o la cartera cerca de la puerta principal para verlas cuando salgáis.
  • Algunas personas utilizan siglas, acrónimos o dichos para recordar cosas. Una señora nos dijo que piensa en CAP (Conectar Alarma y Puerta) cuando sale de casa. Así sabe que tiene que poner la alarma y cerrar la puerta.
  • Las etiquetas de los armarios y los cajones os ayudarán a recordar dónde están las cosas. Pueden ser etiquetas escritas, pero podéis utilizar fotografías.

Poned recordatorios en lugares visibles

  • Dejad notas en lugares visibles: utilizad un rotulador para escribir en el espejo de vuestro baño, en una pizarra o en un tablero en algún lugar evidente.
  • Podéis poner carteles en la cocina para recordaros de apagar los fogones. O poner una nota en la puerta principal para recordaros de bloquearla cuando salgáis.

Cómo mejorar la concentración

Hacedlo simple

  • Centraos en acabar completamente una tarea antes de pasar a la siguiente. Si estáis cocinando, no intentéis utilizar el teléfono al mismo tiempo.
  • Si alguien os proporciona información, pedidle que la desglose en diferentes pasos. Si os ayuda, podéis anotar.

Eliminad las distracciones

  • Preguntaos si hay algo que os pueda distraer. Si es preciso, apagad la televisión y la radio, id a un lugar tranquilo y pedid a otras personas que no os molesten.
  • Intentad eliminar el desorden para evitar distracciones visuales. Si deseáis poner la mesa, tened los platos, los vasos, los cubiertos y las servilletas muy cerca.

Conoced vuestros límites

  • No olvidéis que os costará mantener la concentración durante un rato largo. Por lo tanto, ajustad el tiempo de los trabajos a períodos cortos o el tiempo que podáis manejar. Si algo dura más de la cuenta, haced un descanso e intentadlo de nuevo más adelante.
  • Si os resulta difícil seguir un programa de televisión, pensad en qué estáis viendo. Probablemente os será más fácil seguir noticias, deportes o programas de cocina que no dramas o documentales, que piden más concentración y entender todo el tema.

Planificad vuestro día

  • Si sabéis que tenéis una cita, esperáis una visita o haréis otra cosa donde tendréis que concentraros, planificaros una sesión de descanso inmediatamente antes de empezar.
  • Puede ayudaros escribir la noche antes una lista de las cosas que hacer al día siguiente y decidir qué tareas son las más importantes. De este modo, si tenéis un mal día, sabréis en qué concentrar la atención y qué se puede dejar para otro día.

Cómo mejorar la planificación y resolución de problemas

Practicar, practicar, practicar

  • Se puede mejorar la planificación y la resolución de problemas, pero solo con mucha práctica. Vuestro terapeuta ocupacional o neuropsicólogo puede ayudaros a decidir en qué actividades concentraros, ya que serán diferentes para cada persona.
  • Una vez que hayáis dominado una tarea, como hacer un bocadillo, podéis pasar a otros más difíciles, tales como cocinar.

Mantened una rutina

  • Vestirse cada día de la misma manera y en el mismo orden os facilitará aprender los pasos y detectar cuando falta alguno.
  • Desarrollad una rutina semanal. Si decidís que cada martes es el día de lavar la ropa, o que cada miércoles es el día de hacer la compra, eso os facilitará realizar estas actividades.

Utilizad avisos y recordatorios

  • Escribir instrucciones o listas de las cosas que hacer para facilitaros el trabajo.
  • Podéis pegar notas por casa para recordar las cosas que hacer en las que quizás no penséis por vuestra cuenta, de forma espontánea, como lavaros los dientes.
  • Podéis utilizar adhesivos de colores vivos en los microondas, hornos o mandos a distancia para que os ayuden a recordar qué botones debe pulsar.
  • Los recordatorios pueden ser escritos, pero también podéis utilizar imágenes o músicas. Hay quien compone canciones o acrónimos para ayudar a recordar cómo hacer las cosas en el orden correcto.

Hablad con alguien sobre lo que haréis

  • Hablar con alguien puede ser útil antes de empezar algo para que el otro os ayude a preparar y ordenar todos los pasos antes de hacerlo.
  • Pensad también en qué puede ir mal, de manera que ya sepáis qué hacer si ocurre algo.

Otros problemas

Vuestro médico o terapeuta podría no haber detectado otros problemas cognitivos, como no ser capaces de reconocer las cosas o encontrar el camino, mientras estabais en el hospital. Estos problemas también pueden ser difíciles de detectar por vuestro médico de cabecera, una vez volváis a casa.

En caso de que estos problemas no hayan sido detectados, o empecéis a notar que podrías tener problemas, volved a vuestro médico de cabecera para tener un diagnóstico y una valoración adecuadas.