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Movilidad

El ictus puede afectar el funcionamiento muscular. Por ello, puede ser que tengáis debilidad o rigidez (espasticidad) en algunos músculos después de sufrir un ictus. En algunos casos, incluso podéis llegar a perder el control.

Los problemas de movilidad se deben al daño cerebral provocado por el ictus, que afecta a las señales que envía el cerebro a los músculos, a través de los nervios, para moverlos. En cuanto al equilibrio, los mecanismos que intervienen son mucho más complejos, ya que involucran diferentes órganos más allá de los músculos, como los ojos, el oído y las articulaciones. El ictus puede afectar algunos o todos, así como la forma de trabajar coordinadamente.

Problemas de debilidad y rigidez

El ictus provoca problemas de movimiento en muchas personas debido a la debilidad muscular, que suele afectar solo uno de los dos lados del cuerpo. Pero esta debilidad también puede afectar solo un brazo o una pierna. A continuación, detallamos algunos de los problemas de debilidad y rigidez más frecuentes entre las personas que han sufrido un ictus.

Parálisis

Afectación grave en la movilidad hasta el punto de impedir el movimiento en algunas partes del cuerpo.

Pie equino

Esto ocurre cuando los dedos de los pies chocan contra el suelo al caminar debido a la debilidad de los músculos que los levantan.

Problemas de resistencia

Puede resultar difícil estar en movimiento durante mucho tiempo. De modo que estar un buen rato activo provoca cansancio y fatiga. Esto también puede provocar que los movimientos se vuelvan más torpes y sean más difíciles de controlar.

Espasticidad

Esto ocurre cuando los músculos se vuelven rígidos. Se trata de un trastorno motor del sistema nervioso, como consecuencia del ictus, que provoca un aumento anormal del tono muscular. Esto dificulta el estiramiento y la contracción de los músculos, sobre todo de los brazos y las piernas.

Todos estos problemas pueden afectar el equilibrio y haceros sentir inseguros, o incluso mareados, dificultaros el desplazamiento e impediros agarrar objetos.

Margen de mejora

Seguramente muchos de los problemas de movimiento y equilibrio mejorarán. La falta de movilidad prolongada puede afectar a la recuperación del equilibrio por lo que es recomendable intentar volver a moverse lo antes posible.

Gran parte de la recuperación se produce en las primeras semanas después del ictus. Después de esto, la recuperación puede ser más lenta, aunque muchas personas continúan mejorando y ganando capacidades meses, e incluso años, después del ictus.

Tratamientos

El médico rehabilitador valora los efectos del ictus, determina las necesidades de rehabilitación e indica las actividades adecuadas antes del alta hospitalaria.

La fisioterapia es uno de los tratamientos que más contribuirá a la recuperación de la movilidad y el equilibrio. La duración del tratamiento y los ejercicios dependerán de las consecuencias físicas del ictus. El fisioterapeuta os ayudará con lo más difícil. Por ejemplo, poneros de pie o caminar. También os enseñará a hacer ejercicios para ayudaros a fortalecer los músculos y hacerlos trabajar de la manera más eficiente. Un buen profesional también os ayudará a recuperar el equilibrio y os hará hacer ejercicios en casa para mejorar la resistencia, en caso de que lo necesitéis. La fisioterapia también puede contribuir a reducir la espasticidad.

Si tiene pie equino, vuestro fisioterapeuta puede sugeriros que probéis una ortesis de tobillo para mejorar la capacidad de caminar y mantener la alineación correcta del pie. Este soporte aguanta el tobillo por lo que puede soportar el peso y conseguir una marcha más segura. La estimulación eléctrica funcional también se puede utilizar para tratar el pie equino. Este dispositivo envía impulsos eléctricos para que los músculos débiles de la pierna y el pie funcionen.