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Ictus infantil

El ictus infantil es poco frecuente en comparación con el ictus en adultos, pero se sabe que cada año en Cataluña entre dos y doce niños de cada 100.000 sufrirán un ictus. Se desconoce el número exacto de casos de ictus en la edad infantil, pero esta enfermedad se encuentra entre las diez causas de muerte infantil más frecuentes.

El accidente cerebrovascular puede ocurrir a cualquier edad. Un ictus se considera infantil desde el nacimiento hasta los 18 años. Es probable que las causas y los efectos del ictus sean diferentes según la edad del niño.

Causas

Un ictus se produce cuando hay una interrupción del suministro de la sangre a una parte del cerebro. Como en el caso de los adultos, hay dos tipos principales de ictus. En los ictus isquémicos, la causa de la enfermedad es un bloqueo en el suministro de la sangre al cerebro por el taponamiento de un vaso sanguíneo. En los ictus hemorrágicos, hay un derrame de la sangre en el cerebro por la rotura de un vaso sanguíneo.

Los niños también pueden tener un ataque isquémico transitorio (AIT), que se produce cuando la interrupción del suministro de la sangre al cerebro es muy breve. Los síntomas tienen una duración de sólo unos minutos o unas horas y en general desaparecen completamente en menos de 24 horas.

A la edad infantil, el ictus a menudo se asocia a afecciones existentes, sobre todo enfermedades congénitas cardíacas y enfermedades de células falciformes. Otros factores de riesgo son las enfermedades infecciosas, los traumatismos en la cabeza o en el cuello, y problemas vasculares o sanguíneos. El ictus en los bebés puede deberse a un trastorno de coagulación de la sangre que puede tener la madre o el bebé.

Muchos de los ictus infantiles están desencadenados por más de un factor de riesgo, pero también pueden afectar a niños sanos y sin causa aparente. Alrededor de un 10% de los casos de ictus infantiles tienen causa desconocida.

Diagnóstico

El ictus es una emergencia médica. Si su hijo presenta síntomas similares a los de un ictus se debe llamar inmediatamente al 112.

Los síntomas pueden ser diferentes de un niño a otro y dependerán del lugar del cerebro donde se produzca el ictus, del área afectada por la falta de irrigación, de su salud general y de lo rápido que pueda recibir tratamiento. El niño puede tener problemas para caminar, estar de pie, correr o mover un brazo. El menor puede ignorar un lado del cuerpo, tener dificultades para mantener el equilibrio y coordinar los movimientos. También puede afectar el pensamiento, las emociones, la comunicación, las sensaciones y la visión. Puede ser que tenga problemas para ir al baño o para tragar.

Una vez en el hospital, un pediatra o un neurólogo pediátrico atenderá al menor. Se debe hacer una exploración neurológica lo antes posible para confirmar si vuestro hijo ha sufrido un ictus. Hay pruebas de imagen (TAC, resonancia) que permiten ver la zona afectada del cerebro. También se pueden hacer pruebas de sangre para comprobar si hay infecciones, problemas químicos o problemas de coagulación que puedan causar el ictus.

Nuevas guías clínicas

El bajo número de ictus pediátricos, el desconocimiento general de la población sobre estos casos, así como las diferentes manifestaciones y la diversidad de problemas con los que se puede confundir, hacen que el retraso en el diagnóstico sea habitual.

Recientemente se han elaborado y publicado guías de actuación en el ictus pediátrico. Las principales recomendaciones son:

  • La utilización de RÀPID para identificar de forma rápida los síntomas del ictus.
  • La realización de una prueba de imagen cerebral en la primera hora de admisión hospitalaria, a todos los niños con sospecha de ictus.
  • Se tiene que prever la rehabilitación desde el momento del diagnóstico y gestionar su continuidad siempre que el niño lo necesite.

Tratamiento

Cuando el médico diagnostique el tipo de ictus que ha sufrido el niño, podrá decidir el mejor tratamiento para evitar secuelas. De momento, se conoce poco como se puede prevenir otro ictus, pero hay diferentes terapias que contribuyen a evitarlo.

La rehabilitación precoz mejorará las posibilidades de recuperación. Muchas personas creen que los niños se recuperan completamente después de un ictus, porque su cerebro aún se desarrolla y es muy plástico, pero es más preciso decir que los niños se adaptan mejor a los efectos del ictus y sus cambios.

Necesidades después del ictus en la infancia

Un estudio reciente, llevado a cabo en Inglaterra para identificar las necesidades de los niños, los jóvenes y sus familias después de un ictus en la infancia, identifica dificultades en las actividades escolares, así como también en las actividades de ocio.

En general, los padres se muestran satisfechos con la atención recibida. Pero, al mismo tiempo están preocupados por cómo gestionar el día a día y las necesidades de rehabilitación después de irse del hospital. Destaca la necesidad de coordinación de los diferentes servicios y la de gestión de citas para apoyar a las familias.

Los padres también describen el impacto en la familia, ya que se trata de un evento inesperado del que desconocen las consecuencias y los recursos que tienen a su disposición. Los progenitores también expresan la necesidad de poder tener acceso a información puntual y a medida en diferentes momentos y también detectan dificultades para saber cómo informarse y trabajar mejor con las escuelas.

Puede leer un resumen de las conclusiones principales de la investigación.

https://www.stroke.org.uk/childhood-stroke/needs-after-stroke-childhood