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Información para niños

Esta guía puede ayudar a padres y madres a responder algunas preguntas de sus hijos. Los niños mayores podrán leerla ellos mismos, pero a otros les gustará que lo leáis con ellos. Si conocéis alguna otra persona que haya tenido un ictus, esta guía puede ayudarle.

Un ictus provoca que la sangre deje de circular por una parte del cerebro. Cuando esto ocurre, esa parte deja de funcionar. Esto puede hacer que una persona se ponga enferma, pero en otros casos, no.

La mayoría de los ictus, aproximadamente tres cuartas partes, son en personas mayores, como los abuelos. Pero una cuarta parte de los ictus son en gente más joven, como los padres, primos y amigos. Aunque es excepcional, los niños también pueden tener un ictus.

No se puede saber quién tendrá un ictus y cuando pasará. A veces no hay ningún motivo aparente para tenerlo, pero los médicos a menudo pueden descubrir la causa. Hay algunas enfermedades que hacen que las personas sean más propensas a tener ictus. Las personas mayores son más propensas a tener un ictus.

Algunas personas mejoran muy rápidamente, y puede que ni siquiera se tengan que quedar en un hospital. Hay otros que se tienen que quedar en el hospital mientras mejoran. Incluso, algunas personas pueden estar ingresadas mucho tiempo. Los médicos y el personal de enfermería los cuidan hasta que estén lo suficientemente bien como para salir del hospital.

El ictus puede ser muy grave y, a veces, las personas pueden morir por un ictus. Si conocéis a alguien que ha muerto es natural sentirse muy molesto y triste. Podéis estar rabiosos para perder una persona que estime.

Un ictus es muy rápido. Si un familiar o amigo tiene un ictus puede que también os sintáis tristes y molestos. Puede ser que os sintáis impotentes, porque no podéis ayudar a que mejoren. Si os sentís así, intentad hablar con un adulto en quien confíeis. Vuestros padres, cuidadores y profesores pueden escuchar vuestros sentimientos e intentar responder a vuestras preguntas.

Después de un ictus: problemas y recuperación

Vuestro cerebro está dentro de vuestra cabeza. Es donde se crean vuestros pensamientos y sentimientos. El trabajo de vuestro cerebro es también controlar vuestro cuerpo. El cerebro controla todo lo que hace, como ver, oír, hablar y caminar. Incluso controla acciones que no somos conscientes que hacemos, como respirar y que nuestro corazón lata.

Cuando una persona tiene un ictus, una parte de su cerebro deja de funcionar de repente. Esto puede causar muchos problemas en diferentes partes del cuerpo. Después de un ictus, la persona puede ser incapaz de mover un brazo, caminar, puede tener dificultades al comer y beber, de entender lo que le dicen o quizás no puede hablar bien.

En un ictus, una parte del cerebro se detiene. Pero el cerebro comienza a trabajar de nuevo en unos días y la persona que la ha tenido puede mejorar. Algunas veces una parte del cerebro se detiene para siempre. Si esto ocurre, a veces otra parte del cerebro se hace cargo de las funciones que tenía la parte que ya no funciona y la persona puede mejorar lentamente. Cada uno mejora a su manera y la recuperación puede ser más o menos larga según la persona.

La gente recibe ayuda de médicos, personal de enfermería y terapeutas. La mayoría de las personas deben hacer ejercicios después de un ictus. Los hay muchos tipos. Si alguien tiene problemas para caminar se pueden hacer sesiones de fisioterapia. Si alguien tiene problemas para hablar o para comer, pueden acudir a un logopeda para que les ayude a vocalizar. Hay ejercicios que pueden ayudar a aprender a hacer las cosas de nuevo. Si alguien no puede hacer cosas de la vida cotidiana como vestirse, puede recibir terapia para aprender cómo hacerlas de una manera diferente.

Una persona puede tener solo un ictus o tener más de uno. Los médicos administran tratamiento para intentar prevenir otros nuevos. La persona también puede hacer algunas cosas para evitar tener otro, como:

1. Tomar medicación

La persona puede necesitar tomar algunos medicamentos después del ictus. Los medicamentos pueden ser por problemas de corazón, de circulación de la sangre o por tener demasiado azúcar en la sangre.

2. Estar activo y no fumar

Un adulto que fumaba debería dejar de fumar. Si un adulto bebe demasiado alcohol, debería beber menos. También hay otras cosas que se pueden hacer:

  • Comer alimentos saludables, como verduras y frutas.
  • Tener una vida activa, como caminar, nadar y hacer jardinería.
  • Reducir la obesidad. Perder peso puede ayudar a mantenerse sano.

Si un miembro de vuestra familia quiere mejorar sus hábitos de vida, como ser más activo y comer alimentos saludables, los otros miembros de la familia podéis ayudarle si os unís a su esfuerzo.

La vida después de un ictus

Cada ictus es diferente. Algunas personas mejoran rápidamente y otras pueden tardar más tiempo. Algunas personas mejoran rápidamente, pero se sienten muy cansadas, o incluso tristes o preocupadas.

Otras personas pueden tener una limitación funcional, como no poder caminar y quizás necesiten un andador o una silla de ruedas. Otras necesitarán hacer reformas en su casa para poder acceder mejor por ejemplo a la ducha, o cambiando las puertas para poder pasar con la silla de ruedas. Otras personas necesitarán a alguien que los cuide, o incluso vivir en una residencia con cuidadores y personal de enfermería.

Un ictus también puede hacer que alguien parezca un poco diferente a cómo era antes, pero sigue siendo la misma persona. La persona que ha tenido el ictus puede sentirse muy cansada y no tener mucha energía para hablar. Un ictus puede dificultar que la persona hable, pero seguro que a ella le gusta que le habléis igualmente.

Después del ictus, vuestro familiar o amigo puede no ver bien o no ver nada. En este caso les debéis decir que estáis aquí, a su lado, para que lo sepan. Los sentimientos como la alegría, la tristeza o la rabia pueden cambiar si una persona ha tenido un ictus. También puede llorar mucho, o enfadarse, o decir palabrotas. Incluso hay gente a quien ya no les gusta la misma comida que antes les encantaba. Un ictus también puede hacer que la gente olvide palabras, y a veces no reconozca cosas, o incluso personas.

Muchas veces estos cambios mejoran en pocas semanas, aunque hay personas que necesitan meses, o incluso años. Si os preocupa este problema podéis pedir ayuda a vuestros padres o profesores.

¿Qué hacer cuando alguien tiene un ictus?

El ictus aparece siempre de repente. Si estáis con una persona que está sufriendo un ictus, debéis llamar rápidamente al teléfono 112. Entonces lo llevan directamente al hospital, normalmente en ambulancia. Existen diferentes tipos de ictus. Los médicos utilizan un escáner para averiguar el tipo de ictus. El escáner muestra una imagen dentro del cerebro e indica qué partes están afectadas. Los médicos intentan que la sangre vuelva a circular por el cerebro con una inyección y otras veces con una intervención. También intentarán descubrir por qué ha pasado, le harán un análisis de sangre, mirarán la presión arterial y controlarán que el corazón funcione correctamente. Normalmente le darán medicación para intentar evitar que tenga otro ictus.

Datos sobre tu cerebro

  • El cráneo es un hueso que protege vuestro cerebro. El cerebro está dentro del cráneo. Vuestro cerebro es blando.
  • Vuestro cerebro está hecho de pequeñas células cerebrales llamadas neuronas. Cada cerebro tiene unas 86.000 millones de neuronas.
  • ¡Los cerebros tienen hambre! Vuestro cerebro utiliza mucha energía, que proviene de la comida que coméis.