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Viajar

Las vacaciones son una parte importante de la vida. Pero si habéis sufrido un ictus, seguramente puede ser difícil encontrar alguna opción adecuada. Esto no os debe desanimar, hay muchas opciones para continuar viajando.

Un ictus no os tiene que impedir ir de vacaciones. Hay muchas maneras de parar y desconectar, ya sea una estancia corta en una casa rural o unos días en el extranjero. Unos días fuera os permitirán cambiar de entorno y también proporcionarle un descanso a vuestro cuidador.

Si deseáis hacer una escapada seguro que existen muchas opciones. La única diferencia es que puede ser que necesitéis un poco más de planificación de lo habitual. Por ejemplo, hay varias agencias de viajes que pueden proporcionaros atención personalizada y diferentes niveles de apoyo, si tenéis problemas de movilidad. Algunos paquetes de vacaciones también incluyen un programa de actividades organizadas, tales como actividades deportivas y al aire libre, o visitas a las atracciones locales, mientras que otros solo ofrecen alojamiento para que podáis hacer vuestra propia ruta.

Inmediatamente después de un ictus, tal vez tendréis revisiones y tratamiento médico. Las secuelas de un ictus pueden tardar tiempo en aparecer. Puede que necesitéis ayuda para tratarlas y, además, es posible que tengáis que asistir a sesiones de rehabilitación. Por lo tanto, es muy importante recibir consejos médicos sobre vuestra propia situación antes de viajar.

Si habéis tenido un ictus isquémico, causado por un coágulo, deberéis tomar medicación para reducir el riesgo de nuevos coágulos. Este tipo de medicamentos deben tomarse regularmente. Así que hay que planificar el viaje con cuidado para asegurarse de que disponéis de los medicamentos adecuados y que los tomáis en los momentos adecuados.

Coger un avión

En las semanas posteriores a un ictus, podéis tener un riesgo más alto de sufrir otro ictus. Por lo tanto, lo más importante es pedir consejo a vuestro neurólogo o médico de cabecera sobre los posibles riesgos de viajar.

La Sociedad Española de Medicina Aeroespacial (SEMAE) recomienda no viajar las dos primeras semanas después del ictus. También indica que si la situación es estable la persona que ha vivido el ictus podría volar al ser dada de alta del hospital. Como cada caso es diferente antes de volar debería consultar con su equipo ictus.

La mayoría de compañías aéreas no dejan volar a alguien que haga pocos días que haya sufrido un ictus, pero las normativas pueden cambiar en función de la compañía aérea y los países. Por eso, lo mejor es que consulteis con la compañía aérea antes de volar. Puede que os pidan un certificado médico.

El seguro de viaje es importante si viajáis al extranjero. Cuando lo contratéis es importante decir que habéis sufrido un ictus para comprobar que estáis plenamente cubiertos. Muchas pólizas excluyen las condiciones preexistentes a su suscripción (condiciones médicas preexistentes a la suscripción de la póliza). Esto varía según la póliza, pero puede que el pasajero tenga que pagar los costes relativos a estas condiciones médicas. Hay seguros especiales para viajeros que aseguran la cobertura para las condiciones médicas preexistentes.

Si tenéis un ictus durante las vacaciones, puede que tengáis que coger un vuelo para volver a casa. Si tenéis seguro médico, vuestra compañía de seguros os tiene que proporcionar ayuda y consejos sobre el tratamiento médico y la vuelta a casa. También podéis contactar con el consulado o la embajada española del lugar donde os encontréis. Normalmente los hospitales de todo el mundo tienen un servicio de atención al paciente con intérpretes que hablan castellano. Podéis consultarlo y pedir apoyo.

La circulación de la sangre durante el viaje

Durante el vuelo, la presión de aire dentro de la cabina del avión es inferior a la que hay en el suelo. Así que durante el vuelo hay menos oxígeno en sangre de lo normal. Esto puede afectaros si tenéis problemas cardíacos o respiratorios. Lo mejor es preguntarle a vuestro médico de cabecera antes de subir a un avión.

En un vuelo largo, es probable que estéis quietos durante bastante tiempo. Esto puede contribuir a que seáis más propensos a desarrollar una trombosis venosa profunda, es decir, un coágulo de sangre en una vena, a menudo en la pierna, porque la circulación de la sangre no es la idónea.

La mejor manera de reducir el riesgo de sufrir una trombosis es beber mucha agua y mantenerse activo. Ejercicios sencillos, como flexionar los tobillos o caminar, mejorarán el flujo sanguíneo. Hacedlos regularmente durante el viaje. Si habéis tenido alguna trombosis en el pasado y no tomáis medicamentos contra la coagulación, pedid consejo a vuestro médico de cabecera antes del viaje.

Algunos viajeros llevan medias de compresión durante un vuelo. Sin embargo, no debéis llevarlas si tenéis enfermedad de la arteria periférica. Esta condición reduce el flujo de sangre en las piernas, por lo que usar las medias puede reducir demasiado el flujo sanguíneo. De nuevo, pedid consejo a vuestro médico de cabecera o farmacéutico.

Dentro del aeropuerto

Todos los aeropuertos europeos deberían disponer de instalaciones para ayudaros a pasar por el aeropuerto y subir y bajar del avión si tenéis movilidad reducida. Muchas veces, la tripulación de la compañía aérea no os puede proporcionar atención especial. Por ello, la aerolínea puede insistiros para que mejor viajéis con un acompañante, para que os pueda ayudar durante el vuelo para, por ejemplo, tragar o comer, entender el manual de seguridad si no sois capaces, o no podéis acceder sólo a las salidas de emergencia.

La mayoría de aerolíneas dejan llevar dos equipajes facturables gratis. Si el pasajero viaja con silla de ruedas u otros elementos para la movilidad se deberán almacenar en la bodega del avión. Tendréis que informar a la aerolínea, o bien a la agencia de viajes, que váis en silla de ruedas y si va con batería o sin.

Contactad con la aerolínea para hablar de vuestros requisitos, y cualquier ayuda adicional que podáis necesitar durante el vuelo, al menos 48 horas antes del viaje. Si queréis más información la podéis encontrar en las páginas web de las aerolíneas, todas disponen de manuales informativos para pasajeros con movilidad reducida.

Viajar con medicación

Si tomáis medicación, lo más recomendable es que la llevéis tanto en el equipaje que facturéis como en el equipaje de mano, en caso de que os perdieran la maleta. Si lleváis medicación o equipamiento médico, como jeringuillas, en el equipaje de mano, tendréis que llevar la receta de vuestro médico impresa para poder presentarla en cualquier momento que el personal del aeropuerto o de la aerolínea se lo solicite. Llevad una fotocopia de vuestra prescripción médica en el equipaje facturado. También puede ser útil que le hagáis una foto con el móvil para tenerla siempre a mano. Así evitáis cualquier problema de seguridad con la aerolínea y el servicio de aduanas. También puede ser útil en caso de necesitar atención médica durante el tiempo que está fuera de casa.

Aseguraos de que lleváis suficiente medicación, incluso un poco más de la cuenta por si por algún motivo vuestro viaje se alarga. Si cuando viajáis cambian los husos horarios preguntad antes de iros de viaje a vuestro farmacéutico que os aconseje sobre cómo adaptar los horarios de vuestra medicación al horario de destino del viaje.

Si necesitáis bombonas de oxígeno a bordo del avión contactad previamente con la aerolínea para hacer la reserva del viaje.

Medicación líquida

El reglamento actual sobre líquidos en el equipaje de mano dice que solo se pueden llevar recipientes de máximo 100 ml. Sin embargo, podéis llevar medicación líquida de más de 100 ml. en el equipaje de mano con la receta y la prescripción médica correspondiente.

El personal del aeropuerto puede abrir los recipientes de los líquidos y revisar su contenido. Para más información sobre transporte de medicación líquida contactad con vuestra aerolínea, o agencia de viajes, antes de viajar para cualquier pregunta sobre salud y cuestiones de viajes para personas con diversidad funcional.

Hay países que tienen restricciones hacia algunos medicamentos, por eso es recomendable consultar con vuestro embajada o consulado del país de destino si hay restricciones y por afectan particularmente.

Tarjeta sanitaria europea

La tarjeta sanitaria europea os permite recibir atención médica en todos los países de la Unión Europea con coste reducido, incluso gratuito. Cubre vuestro tratamiento hasta que volváis a Cataluña. También cubre tratamiento de patologías preexistentes.

Esta tarjeta no cubre el costo de retorno a Cataluña, así que es importante tener un seguro de viaje privado. Podéis solicitar la tarjeta en el Instituto Catalán de la Salud, es gratis. Si durante la tramitación de la tarjeta os piden hacer cualquier pago, salid de aquella página web pues es incorrecto.

¿Dónde puedo recibir consejo e información?

Agencias de viajes

https://ca.validasinbarreras.com/blog/post/les-7-millors-agencies-de-viatges-per-a-discapacitats-a-espanya/

Turismo de Cataluña

http://turismeperatothom.catalunya.com/ca/